Tu hija es preciosa. No tanto como tu.
Los hombres tienen la poligamia en la cabeza: es una frase que oigo muy a menudo, cada vez que una mujer se queja de que su marido, novio o amante le es infiel con la primera que se le cruza (y con la segunda, la tercera, la cuarta).
La actitud de los hombres aqui respecto a las relaciones roza el surrealismo: ayer el hermano (es decir, el hijo de un primo segundo de su madre) de una amiga nos invito a tomar algo en su casa, y de paso estuvo tirandome los trastos durante todo el camino: pero cuando llegamos siguio con el tema delante de su mujer!!! El razonamiento, segun me explico un amigo, es mas o menos el siguiente: como la chica no va a dejarle de todas formas (la postura de aqui respecto al divorcio es como en la Espana de los 40), el aprovecha para dejarle claro que en cuanto se ponga un poco tonta se va a buscar a otra... En fin.
La verdad es que la visita entera fue una especie de inmersion en la cultura africana, empezando por el hecho de que el chico trabaja como ayudante de un exorcista (porque aqui tambien, haberlas haylas, y tanto), de que era el unico adulto que habia en la casa, entiendase, la chabola con tres sofas y una tele reluciente, junto a siete crios sentados en el suelo comiendo con las manos.Y cuando nos sentamos, aunque fue el quien cogio los vasos y la botella de Jonhy Walker rellena de cacahuetes (todavia no he visto ninguna con whisky, empiezo a pensar que las importan directamente vacias), me dijo "a que esperas para servirnos?" con tanta naturalidad que casi me disculpo por no haberlo hecho... Y es que tampoco era la primera vez que veo esta actitud: aqui un hombre puede invitarte a cenar y hacer el la cocina y hasta poner la mesa, pero tiene que ser la mujer quien le sirva.
Son diferencias culturales, pero algunas son producto de la pobreza y de la ignorancia, como este machismo que en el fondo es un insulto a la condicion humana: incluso mi jefe me hace a veces comentarios que en Espanha no soportaria (como decirme que no me vista de tal o tal forma, o que "con las mujeres no se puede razonar").
Por lo menos Africa es joven, supongo que ahi esta la esperanza, y tambien parte del problema: aqui hay tantos ninhos, y tan pocos adultos, que da una sensacion de post-guerra, como si una bomba o una epidemia hubiera arrasado con los adultos (y en cierto modo es asi); por todas partes veo ninhos poco mas altos que mi cintura cargando a un bebe y llevando de la mano a otro, atendiendo los puestos en los mercados, llevando sobre la cabeza bandejas de nueces de cola, de platanos, de palomitas de maiz, ofreciendo botellas de lejia o cepillos de dientes a los clientes de los bares.
Ayer acompanhe a un grupo de crios que se habian perdido en la mision hasta el centro que llevan unas monjas aqui al lado (evidentemente, despues de dejar que intentaran trenzarme el pelo y de explicar que si, todos los blancos lo tenemos asi desde que nacemos), no tengo mucha mano para los ninhos, todo hay que decirlo, y aparte estos no tendrian mas de 7 u 8 anhos, ergo entienden mal el frances en general, y el mio especialmente, asi que les dije que me cantaran algo por el camino, que canciones os ensenhan en la escuela? Pues una que decia, mas o menos:
"Los hijos del Camerun/ vamos marcando el paso/ con orgullo saludamos a nuestra bandera/ y damos las gracias/ al Presidente Paul Biya/ y al Ministro de la Juventud"
Dar gracias por que? Pues no se, eso no lo decia la cancion.
Africa, africa
Tuesday, October 17, 2006
Wednesday, October 04, 2006
Al ritmo del sol y de los mosquitos
Cuanto tiempo… Pero al fin he conseguido estar un rato sola, espero que no se ponga a llover y se me vayan la luz y el Internet al carajo, como la ultima vez que intente conectarme.
Creo que no he hablado del sitio en el que estoy, bueno, es una ciudad administrativa, como Santiago de Compostela. Creo que ya he dicho que Nuestro Amado Presidente es de esta region, y ayer me entere de que ademas es dela tribu Bulu, que es la mayoritaria aquí.
Como en Santiago, pues, aqui tampoco hay apenas industria, aparte de la sede de la Radiotelevisión estatal y las Destilerias del Camerún (pues si, pan y circo, eso no falla), y tres o cuatro almacenes que recogen el cacao de los campesinos para llevarlo a Duala: ahora que es la estacion es normal ver un taxi que ademas de los siete u ocho pasajeros de rigor lleva cuatro sacos de cacao en el maletero y dos paisanos sentados encima.
Y es que esto es algo que cualquiera que se haya enfrentado al metro en hora punta debe ya saber, que el transporte publico esta en otra dimension espacial, donde la capacidad es “n mas uno”, siempre cabe alguien mas, y aqui esta regla se cumple al limite. Esta manana cogi un taxi que al final del trayecto parecia mas una guarderia, porque era la hora de entrar al colegio y cada siete metros el conductor paraba para que subiera otro crio... y creo que con toda la gente que habia alli dentro el conductor acabo por olvidarse de mi, porque me dejo a la puerta de un colegio (no del que yo le habia dicho, claro) junto a la mitad del pasaje. Pues bueno.... Y es que aquí se discute mucho, pero casi nadie se queja.
En la linea general del “on se debruille”, nos buscamos la vida, de la gente pobre, no buscamos problemas donde no los hay: si quieres ir a un sitio y te dejan en otro, pues bueno, pues mira, acabas el camino a pie, con el calor que hace no estamos para pelearnos por tonterias...
Como no hay autobuses coges un coche viejo, lo pintas de amarillo y hop, un taxi; como los minibuses que unen las ciudades no tienen maletero, subimos el equipaje al techo; como la chabola en la que vives no tiene una antena decente, y de todas formas la senal es una mierda, te compras un DVD para poder ver videoclips pirateados de bikutsi, makosa y coupe-decale, donde Petit Pays o Les Tetes Brules cantan en bulu, en bafia o en bamileke desde las calles de Paris...
A veces la vida aquí parece una actuación de Gila: dos veces por semana doy clase de ingles a un grupo de 60 crios, en una clase que no tiene puertas, ni ventanas, ni luz, ni siquiera un encerado decente... Menos mal que mis alumnos tampoco tienen ganas de aprender! Porque aunque las tuiveran, si no tienen libros, ni diccionarios, ni hay una biblioteca decente en todo el pueblo...
Un amigo nos invito a cenar en su casa, y como era de prever se fue la luz. Bebimos vino Tio de la Bota a la luz de las velas mientras Martial se retorcia de risa mientras nos contaba que se meo encima el dia en que vio su casa saltar por los aires. A la vuelta tuvimos que encontrar el camino entre el barro iluminandonos con los telefonos moviles, y como era un barrio un poco apartado, nos subimos los dos, Martial y yo, en la primera moto que paso: cada vez que tomabamos una curva por la pista de tierra a mi tambien me daba la risa tonta.
Martial es del Pais Anteriormente Conocido como Zaire, y de las tres guerras que ha vivido solo le he escuchado contar una cosa con gesto de pena: que en su pais no hay fuegos artificiales, ni los habra hasta que la gente se haya olvidado de los bombardeos.
Esta el enemigo? Que se ponga...
Cuanto tiempo… Pero al fin he conseguido estar un rato sola, espero que no se ponga a llover y se me vayan la luz y el Internet al carajo, como la ultima vez que intente conectarme.
Creo que no he hablado del sitio en el que estoy, bueno, es una ciudad administrativa, como Santiago de Compostela. Creo que ya he dicho que Nuestro Amado Presidente es de esta region, y ayer me entere de que ademas es dela tribu Bulu, que es la mayoritaria aquí.
Como en Santiago, pues, aqui tampoco hay apenas industria, aparte de la sede de la Radiotelevisión estatal y las Destilerias del Camerún (pues si, pan y circo, eso no falla), y tres o cuatro almacenes que recogen el cacao de los campesinos para llevarlo a Duala: ahora que es la estacion es normal ver un taxi que ademas de los siete u ocho pasajeros de rigor lleva cuatro sacos de cacao en el maletero y dos paisanos sentados encima.
Y es que esto es algo que cualquiera que se haya enfrentado al metro en hora punta debe ya saber, que el transporte publico esta en otra dimension espacial, donde la capacidad es “n mas uno”, siempre cabe alguien mas, y aqui esta regla se cumple al limite. Esta manana cogi un taxi que al final del trayecto parecia mas una guarderia, porque era la hora de entrar al colegio y cada siete metros el conductor paraba para que subiera otro crio... y creo que con toda la gente que habia alli dentro el conductor acabo por olvidarse de mi, porque me dejo a la puerta de un colegio (no del que yo le habia dicho, claro) junto a la mitad del pasaje. Pues bueno.... Y es que aquí se discute mucho, pero casi nadie se queja.
En la linea general del “on se debruille”, nos buscamos la vida, de la gente pobre, no buscamos problemas donde no los hay: si quieres ir a un sitio y te dejan en otro, pues bueno, pues mira, acabas el camino a pie, con el calor que hace no estamos para pelearnos por tonterias...
Como no hay autobuses coges un coche viejo, lo pintas de amarillo y hop, un taxi; como los minibuses que unen las ciudades no tienen maletero, subimos el equipaje al techo; como la chabola en la que vives no tiene una antena decente, y de todas formas la senal es una mierda, te compras un DVD para poder ver videoclips pirateados de bikutsi, makosa y coupe-decale, donde Petit Pays o Les Tetes Brules cantan en bulu, en bafia o en bamileke desde las calles de Paris...
A veces la vida aquí parece una actuación de Gila: dos veces por semana doy clase de ingles a un grupo de 60 crios, en una clase que no tiene puertas, ni ventanas, ni luz, ni siquiera un encerado decente... Menos mal que mis alumnos tampoco tienen ganas de aprender! Porque aunque las tuiveran, si no tienen libros, ni diccionarios, ni hay una biblioteca decente en todo el pueblo...
Un amigo nos invito a cenar en su casa, y como era de prever se fue la luz. Bebimos vino Tio de la Bota a la luz de las velas mientras Martial se retorcia de risa mientras nos contaba que se meo encima el dia en que vio su casa saltar por los aires. A la vuelta tuvimos que encontrar el camino entre el barro iluminandonos con los telefonos moviles, y como era un barrio un poco apartado, nos subimos los dos, Martial y yo, en la primera moto que paso: cada vez que tomabamos una curva por la pista de tierra a mi tambien me daba la risa tonta.
Martial es del Pais Anteriormente Conocido como Zaire, y de las tres guerras que ha vivido solo le he escuchado contar una cosa con gesto de pena: que en su pais no hay fuegos artificiales, ni los habra hasta que la gente se haya olvidado de los bombardeos.
Esta el enemigo? Que se ponga...

